El aumento en la detección de nuevos casos obligó al Minsal a diseñar un plan nacional de acción. Uno de los mecanismos es el test rápido y en 2018 se realizaron 25.000.
“Hola. Me quería hacer el test rápido del VIH”.
Esa afirmación a principios de 2018 era difícil de escuchar en los pasillos de algún Centro de Salud Familiar (Cesfam) del país. Hoy basta con permanecer 20 minutos en uno de ellos para encontrarse con un interesado en someterse a la prueba. Es más, en algunos hay fila para ser atendido.
Desde el lanzamiento del Programa Nacional de VIH/SIDA, con excepciones derivadas de inconvenientes en las gestiones que retrasaron el arribo de estos, el test está disponible en todos los Cesfam del territorio nacional y se aplica de manera gratuita a todos los que manifiesten su intención.
Tras el sostenido aumento registrado en la detección de nuevos casos –en 2018 se diagnosticaron 6.948 nuevos infectados, un 19% más que en 2017–, las autoridades debieron diseñar un plan para identificar quiénes serían portadores de este virus y brindarles el respectivo tratamiento. Este incluyó por cierto la mencionada prueba de tamizaje.
Se trata de un dispositivo diseñado para la detección de anticuerpos contra el VIH que en apenas 15 minutos entrega un resultado. Puede ser aplicado por profesionales de salud, técnicos de enfermería y de laboratorios clínicos capacitados en su uso e interpretación. De acuerdo con las cifras que entregó el ministro de Salud, Emilio Santelices, la campaña del Gobierno permitió la aplicación de 25 mil test en 2018 y 10 mil más solo en enero. “Está siendo una medida para poder hacer una pesquisa precoz muy eficiente”, celebró el secretario de Estado.


